Qué es la Historia Clínica Electrónica y Cómo Funciona
Si estás por digitalizar tu consultorio, seguramente te cruzaste con el término historia clínica electrónica (HCE). En esta guía te explicamos, de forma clara y sin tecnicismos, qué es exactamente, qué información contiene y cómo funciona en el día a día de un profesional de la salud.
¿Qué es la Historia Clínica Electrónica?
La historia clínica es el conjunto de datos que documentan el estado de salud de un paciente, las consultas realizadas, los diagnósticos, los tratamientos indicados y su evolución a lo largo del tiempo. Es, además, una obligación legal para todo profesional de la salud: en Argentina, la Ley 26.529 de Derechos del Paciente establece qué debe contener y cómo debe conservarse.
La historia clínica electrónica es esa misma documentación, pero creada, almacenada y gestionada en un sistema digital en lugar de en papel. No es simplemente "escanear" los datos: es un registro estructurado, buscable y accesible desde cualquier dispositivo con conexión a internet, que se actualiza en tiempo real a medida que atendés a tus pacientes.
¿Qué información contiene?
Una historia clínica electrónica completa reúne, para cada paciente, distintos tipos de información clínica:
- Datos personales y antecedentes: filiación, antecedentes personales y familiares, alergias, medicación habitual.
- Consultas y evoluciones: el registro de cada encuentro con el paciente, con fecha y hora, motivo de consulta, examen físico y diagnóstico.
- Diagnósticos codificados: muchos sistemas permiten clasificar los diagnósticos según la CIE-10, el estándar internacional de codificación de enfermedades.
- Recetas y prescripciones: la medicación indicada en cada consulta, con su posología.
- Estudios complementarios: pedidos de laboratorio, imágenes u otras prácticas, junto con sus resultados.
- Derivaciones: los pases a otros especialistas, con el motivo y la información relevante para continuar el tratamiento.
¿Cómo funciona en la práctica?
En el uso diario, una historia clínica electrónica sigue un flujo bastante simple:
- El profesional busca al paciente dentro del sistema (o lo carga, si es la primera consulta).
- Accede a su historial completo: consultas anteriores, diagnósticos, medicación y estudios previos, todo en un mismo lugar.
- Durante o después de la consulta, carga la evolución: motivo, examen físico, diagnóstico e indicaciones.
- Si corresponde, emite la receta, pide un estudio o deriva al paciente a otro especialista, quedando todo asentado en la misma historia clínica.
- La información queda guardada automáticamente y disponible para la próxima consulta, sin importar desde qué dispositivo se acceda.
Por tratarse de un sistema centralizado en la nube, el profesional puede acceder a la historia clínica de sus pacientes desde el consultorio, desde su casa o incluso durante una guardia, siempre con su usuario y contraseña. La confidencialidad de esta información está protegida técnicamente (mediante controles de acceso y cifrado) y legalmente por la Ley 25.326 de Protección de Datos Personales, que regula cómo debe resguardarse la información sensible de salud.
¿Quién puede usar una Historia Clínica Electrónica?
Cualquier profesional de la salud matriculado puede adoptar una historia clínica electrónica, sin importar el tamaño de su práctica: desde un médico que atiende en un único consultorio, hasta un centro médico con varios profesionales que comparten pacientes e infraestructura. La mayoría de los sistemas actuales, además, incorporan asistencia por inteligencia artificial para agilizar tareas como la redacción de evoluciones o la sugerencia de diagnósticos diferenciales.
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